El apoyo a las cooperativas de cafeicultores de Burundi

La caficultura ocupa un lugar central entre la población burundesa. Proporciona ingresos para aproximadamente 580’000 hogares rurales y representa entre 50 y 90 % de los ingresos de exportación del país.

En 2005, Burundi comenzó un proceso de privatizaciones de su sector café, bajo la égida del Banco Mundial.Burundi

Este proceso se tradujo en la puesta a la venta, en 2009, de estaciones de lavado y dépulpage de café, antes administradas por sociedades mixtas. Estas estaciones permiten iniciar la primera fase de transformación de la cereza de café, justo después de su cosecha.

Las condiciones fijadas por el Banco Mundial para comprar estas estaciones de lavado impedían a los pequeños productores presentarse como compradores. Solo las multinacionales que satisfacían estas condiciones pudieron participar en la licitación.

Las cooperativas de productores de café, federadas en el seno del CNAC (Confederación Nacional de las Asociaciones de Caféicultores de Burundi), que representaban 125’000 miembros pertenecientes a 104 cooperativas, denunciaron este hecho. En efecto, explotando estaciones de lavado, las cooperativas podrían tener un control más importante del sector y garantizar mejores precios a los pequeños productores.

Al no poder presentarse como compradoras de las estaciones puestas en venta, decidieron construir sus propias estaciones de lavado con el fin de poder controlar la cadena de valor de su producción de café hasta su comercialización.

En este contexto, el FIG fue interpelado directamente por la ONG suiza IRED.org, junto a su socio local ADISCO, con el fin de ayudar a estas cooperativas a encontrar la financiación necesaria para adquirir e instalar estaciones de lavado y depulpage de café.

Gracias a la garantía del FIG, dos primeras estaciones, para las cooperativas de Ruziba-Nyamakarabo y de Buseruko-Rugajo, pudieron ser financiadas por bancos locales.

Paralelamente, estas cooperativas también apoyan el desarrollo de otros cultivos alimenticios (mandioca, arroz, judías, plátanos) en complemento del cultivo de café.

En el curso del año 2013, el FIG otorgó garantías para financiar operaciones de almacenamiento de la producción alimenticia e inversiones en equipos, tales como  decorticadoras de arroz o molinos para moler la mandioca. Esta financiación permite a las cooperativas valorar estas producciones y venderlas en los mercados locales a precios más altos.

Un total de 3’921 pequeños productores, federados en el seno de 10 cooperativas obtuvieron así el apoyo del FIG.

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